Descripción
Este tema invita a analizar con detenimiento una realidad tan frecuente como compleja: los grupos “difíciles” en el aula universitaria. Se parte de la premisa de que un grupo desafiante no es necesariamente un problema en sí mismo, sino un síntoma de dinámicas subyacentes que requieren ser comprendidas antes de intervenir. El primer eje del tema ofrece un marco para diagnosticar estas dinámicas, explorando las razones que pueden llevar a un grupo a mostrarse resistente, disperso, silencioso o conflictivo. Este diagnóstico inicial es crucial para intervenir con empatía, precisión y efectividad.
Posteriormente, el tema se adentra en uno de los escenarios más comunes: los grupos pasivos o silenciosos. A través de ejemplos cotidianos —como un aula llena de rostros inexpresivos o estudiantes absortos en pantallas ajenas a la clase— se analiza cómo el silencio puede ocultar inseguridad, falta de conexión, baja percepción de relevancia o incluso miedo a equivocarse. Se presentan estrategias prácticas para activar la participación, reconstruir el interés y generar un clima donde todos los estudiantes se sientan motivados y seguros para intervenir.
A continuación, se aborda otra dinámica desafiante: los grupos que expresan resistencia activa. Esto incluye cuestionamientos constantes, hostilidad velada o explícita, monopolización de la palabra por uno o varios estudiantes y tensiones que pueden afectar la autoridad docente y el clima del aula. El tema ofrece herramientas para manejar estas situaciones sin escalar conflictos, desescalar hostilidades, reconducir la energía del grupo hacia objetivos constructivos y garantizar la participación equitativa de todos.
El tema también profundiza en la complejidad de las dinámicas internas del grupo, incluyendo la presencia de subgrupos, alianzas, tensiones internas o comportamientos individuales disruptivos que afectan el funcionamiento general. Se exploran estrategias para construir una identidad colectiva, tejer puentes entre subgrupos, sostener conversaciones constructivas y aplicar intervenciones escalonadas que respeten la dignidad de cada estudiante.
Finalmente, se analiza el rol esencial de la comunicación en todas sus dimensiones: verbal, no verbal y cultural. Se examina cómo la postura, los gestos, el contacto visual, la gestión del espacio y el manejo estratégico del silencio pueden influir en la dinámica del grupo y en el clima emocional del aula. Además, se aborda la creciente diversidad cultural propia del entorno universitario globalizado, invitando al docente a desarrollar una sensibilidad intercultural que le permita conectar con todos los estudiantes, respetar diferencias y potenciar la interacción como herramienta pedagógica.
Este recorrido convierte la gestión de grupos difíciles en un ejercicio de comprensión, estrategia y comunicación profunda, permitiendo transformar desafíos en oportunidades para fortalecer el aprendizaje, la cohesión y la participación activa en el aula.




