Descripción
Este tema profundiza en la concepción de la autonomía profesional propuesta por Maurice Tardif (2004), entendida como uno de los pilares esenciales de la identidad y la excelencia docente en la universidad. En un contexto educativo marcado por cambios constantes, demandas complejas y expectativas crecientes, la autonomía no es un atributo opcional, sino una condición necesaria para responder con criterio, pertinencia y responsabilidad a los desafíos actuales. Tardif nos invita a trascender el rol tradicional del docente como ejecutor de técnicas, para asumir una posición más activa: la del profesional capaz de interpretar, decidir, crear y transformar su práctica Andragógica.
El tema inicia explorando el significado contemporáneo de la autonomía docente y su evolución a lo largo del tiempo. A diferencia de los enfoques que la reducen a libertad individual o improvisación, Tardif la concibe como un proceso profesional complejo que integra juicio crítico, responsabilidad colectiva, toma de decisiones fundamentadas y capacidad de adaptación frente a la diversidad de situaciones educativas. Esta perspectiva sitúa a la autonomía no solo como un derecho, sino como una competencia que se construye progresivamente a lo largo de la trayectoria docente.
A continuación, se analizan las múltiples dimensiones que conforman la autonomía profesional. Tardif muestra que no se trata de un concepto monolítico, sino de un entramado dinámico que abarca la autonomía pedagógica, didáctica, curricular, evaluativa, ética y colegiada. Cada una de estas dimensiones evoluciona de manera distinta en el docente novel y en el docente experto, y juntas forman un mapa de crecimiento que revela cómo la autonomía se fortalece a medida que se consolidan la experiencia, la toma de decisiones y la capacidad de interpretación contextual.
Uno de los aportes más significativos del autor es la comprensión de que la autonomía no surge espontáneamente, sino que está sustentada en un conjunto estructurado de saberes: saberes disciplinares, saberes Andragógicos y saberes experienciales. Estos saberes, acumulados e integrados a lo largo del tiempo, forman la base legítima del juicio profesional del docente universitario. Reconocer la naturaleza y el origen de estos saberes permite entender cómo se construye la confianza para actuar sin depender de recetas externas y cómo se consolidan criterios sólidos para enfrentar situaciones educativas inéditas.
El tema también aborda las tensiones inherentes al ejercicio de la autonomía. Tardif subraya que la autonomía docente convive con marcos normativos, expectativas institucionales, límites curriculares y demandas colectivas. Estas tensiones no deben interpretarse como obstáculos, sino como condiciones estructurales que exigen del docente un delicado equilibrio entre libertad e institucionalidad, innovación y estandarización, juicio personal y compromiso colectivo.
Más adelante, el tema se centra en el papel de la reflexión sistemática y la investigación desde la propia práctica como el núcleo de la autonomía profesional. Para Tardif, un docente autónomo no es un simple aplicador de metodologías, sino un generador de conocimiento que estudia su práctica, analiza sus decisiones y transforma sus resultados. La investigación-acción, el análisis crítico de experiencias y la documentación reflexiva se presentan como herramientas clave para fortalecer una autonomía basada en evidencia y en comprensión profunda de la enseñanza.
Se exploran también los aportes de la colegialidad. Lejos de contradecir la autonomía, la colaboración profesional la enriquece mediante el diálogo crítico, el intercambio de experiencias, la construcción conjunta de criterios y el apoyo emocional y pedagógico. La autonomía no es un ejercicio solitario, sino una práctica que se potencia en comunidades académicas que valoran la profesionalización y el crecimiento colectivo.
El tema continúa analizando cómo se concreta la autonomía en dos áreas centrales de la labor docente: la planificación didáctica y la evaluación. Tardif propone transitar de una planificación prescriptiva —centrada en cumplir estructuras externas— a una planificación estratégica, flexible y adaptativa, que responda a los estudiantes, las competencias y el contexto. Asimismo, invita a ver la evaluación no como un límite impuesto, sino como una expresión madura de la profesionalidad docente, donde las decisiones evaluativas revelan criterios, valores y dominio disciplinar.
Finalmente, se aborda el desarrollo continuo de la autonomía como un proceso vitalicio. El último apartado del tema invita al docente a reflexionar sobre su propio nivel de autonomía, identificar áreas de mejora y construir una hoja de ruta personal que guíe su evolución profesional. La autonomía, desde la perspectiva de Tardif, no es un destino, sino un camino sostenido de aprendizaje, reflexión y acción consciente.
En conjunto, este tema ofrece una visión integral y profunda de la autonomía profesional docente, invitando al profesorado universitario a comprender su complejidad, asumir su responsabilidad y fortalecer su capacidad para actuar con criterio, ética y propósito en un entorno educativo en permanente transformación.




