Del Excel a la IA generativa: el nuevo lenguaje de los programas en innovación y tecnología
Si alguien pensaba que la formación en innovación y tecnología era solo sobre herramientas digitales o metodologías aisladas, los números de 2025 le harán cambiar de opinión. Un análisis comparativo de 708 programas de educación continua publicados bajo el dominio de innovación y tecnología revela un dato que merece atención: los cursos y programas sobre inteligencia artificial pasaron de 4 en 2024 a 34 en 2025. Esto es un crecimiento del 750% en apenas doce meses. Pero lo más revelador no es solo la cantidad, sino cómo han cambiado los nombres y los enfoques de lo que se ofrece.
Este salto se ve en los títulos que hoy pueblan los catálogos de las escuelas de negocios. Mientras que en 2024 abundaban propuestas genéricas como “Inteligencia artificial aplicada” de la PUCP o “Innovación digital aplicando inteligencia artificial” de ESAN, ahora encontramos ofertas mucho más específicas y orientadas a resultados concretos. La Universidad del Pacífico, por ejemplo, lanzó “IA aplicada: machine learning y deep learning para decisiones estratégicas”, un programa que conecta directamente la tecnología con la toma de decisiones de alto nivel. ESAN presenta “IA generativa y agentes inteligentes para la transformación empresarial”, que apunta a la ola más reciente de desarrollo tecnológico. Y UTEC ofrece “Inteligencia artificial aplicada a la ciberseguridad”, combinando dos áreas críticas para las empresas actuales. La diferencia es clara: se ha pasado de explorar la tecnología a aplicarla con precisión quirúrgica.
Al mismo tiempo, hay temas que se mantienen como pilares dentro del dominio, pero con transformaciones notables. El marketing digital, por ejemplo, aparece en 22 programas durante 2025, aunque ya no se trata solo de redes sociales o campañas publicitarias. La UPC ofrece “Marketing digital y commerce: inteligencia artificial aplicada a la gestión”, integrando IA con comercio electrónico. CENTRUM lanzó “Marketing analytics: decisiones basadas en datos”, que conecta el marketing con el análisis de información. Y la Universidad de Piura presenta “Estrategias de marketing con inteligencia artificial”, mostrando cómo la tecnología se ha vuelto inseparable de la disciplina. En cuanto a sostenibilidad, el crecimiento también es evidente: aparece en 15 programas, con propuestas como “Sostenibilidad y transformación digital” de ESAN o “Gestión de la innovación sostenible” de la PUCP, que fusionan dos agendas prioritarias para las organizaciones.
Otra tendencia clave tiene que ver con cómo han evolucionado los nombres de los programas dentro del dominio de innovación y tecnología. En 2024 era común encontrar títulos como “Excel avanzado macros” de la PUCP o “Metodologías ágiles” de la Universidad del Pacífico. En 2025, esos mismos temas se han transformado radicalmente. La PUCP, que antes ofrecía cursos sobre hojas de cálculo, ahora tiene “Business analytics con MS Excel y Power BI”, integrando análisis de negocios con herramientas digitales. La UPC pasó de “Data science for business” a “IA y data analytics para la gestión de riesgos y auditoría”, un giro hacia aplicaciones más especializadas. Y ESAN reemplazó sus cursos genéricos de metodologías ágiles por propuestas como “Agile teams: transformando la agilidad con IA generativa”. El lenguaje ya no habla de herramientas, sino de capacidades estratégicas.
Lo más interesante dentro de este dominio es cómo las instituciones están combinando la innovación y la tecnología con sectores específicos de la economía. La Universidad Cayetano Heredia, por ejemplo, ofrece “Big data analytics en healthcare: introducción y horizontes”, un programa que cruza análisis de datos con el sector salud. La Universidad de Piura lanzó “Data analytics para aplicaciones financieras”, dirigido a profesionales de banca y finanzas. La UPC presenta “IA aplicada al marketing 5.0”, conectando inteligencia artificial con la evolución más reciente del marketing. Pero hay combinaciones aún más novedosas: CENTRUM ofrece “Phygital experience y diseño liminal”, que explora la integración de experiencias físicas y digitales en el retail; UTEC presenta “Legal innovation & AI”, aplicando inteligencia artificial al mundo legal; y la PUCP sorprende con “IA para árbitros y adjudicadores: tecnología al servicio de la decisión experta”, un nivel de especialización que hace solo un año era impensable.
En este contexto, han surgido términos que en 2024 apenas se mencionaban y hoy son parte del vocabulario estándar de la innovación y tecnología. “Revenue operations” aparece en 3 programas para 2025, como el curso de ESAN sobre “Revenue operations: integrando ventas, marketing y servicio”. “Growth hacking” se menciona en 4 propuestas, incluyendo “Growth marketing: adquisición y retención con IA” de la UPC. Y el concepto “low code” o “no code” pasó de 2 a 6 programas, con títulos como “Automatización de procesos con IA y no code para no programadores” de la PUCP o “Innovación estratégica con IA no code” de ESAN, abriendo la programación a profesionales sin formación técnica.
La velocidad del cambio dentro del dominio de innovación y tecnología es impresionante: lo que antes eran cursos exploratorios hoy son programas que integran tecnología avanzada con toma de decisiones estratégicas en sectores específicos. Esto significa que el profesional que busca formarse en este campo ya no quiere solo entender qué es la inteligencia artificial: quiere saber cómo aplicarla a su industria, cómo combinar innovación con resultados concretos y cómo prepararse para lo que viene.
¿Cómo llevar esto al aula en un curso de innovación y tecnología? Una actividad concreta de 40 minutos: seleccione tres industrias (salud, finanzas y retail) y pida a los estudiantes que, usando herramientas de IA generativa como ChatGPT, diseñen una solución innovadora para un problema real de cada sector. Por ejemplo, optimizar la programación de citas en una clínica, detectar fraudes en transacciones bancarias o personalizar ofertas para clientes de una tienda por departamentos. Los estudiantes deben presentar no solo la idea, sino el prompt utilizado y una evaluación crítica de los resultados. El objetivo es que aprendan a pensar como innovadores: identificar problemas, formular preguntas inteligentes a la tecnología y discernir entre soluciones viables y ocurrencias. Así, el aula se convierte en un laboratorio donde la innovación y la tecnología no se estudian: se practican.
**Fuente: Conteo de Productos Académicos de Educación Continua Universitaria, de 17 organizaciones, durante los años 2024 y 2025.